Además de su gran belleza, este metal único atrae la buena suerte, mejora la salud, equilibra las energías y alinea los chacras.


Se cree que el cobre fue el primer metal que se usó en joyería. Aparte de su increíble belleza, es un elemento con habilidades únicas, ya que mejora la salud y equilibra el cuerpo.

Es famoso por ser el metal que atrae el amor, las energías positivas y la buena fortuna. Nos ayuda a abrazar y a entender nuestro yo interior y a alinear nuestros chacras.

MATERIAL

El cobre es uno de los 118 elementos químicos de la naturaleza, y al contrario que la plata o el oro, por ejemplo, lo utilizamos en su forma más pura. Es un metal precioso cuyo color puede variar entre un marrón rojizo hasta un rojo más oscuro, y se puede encontrar directamente en la tierra. Actualmente, el cobre se cultiva en minas donde los minerales ricos en sulfuro de cobre son extraídos y refinados para crear bonitos hilos.

El cobre puro es de un color marrón rojizo con un brillo cálido como un abrazo. Cuando entra en contacto con el agua y el aire, ocurre una reacción química que hace que el cobre se oxide, lo que lo vuelve de un característico color verde llamado pátina. El mejor ejemplo de este suceso lo vemos en la famosa Estatua de la Libertad, cuyo color rojo brillante se volvió verde tras 25 años de exposición a la naturaleza.

Fabricación en cobre

Utilizamos la misma técnica para fabricar los abalorios de cobre que usamos con la Plata de Ley o el oro de 18 quilates: la técnica cire perdue o cera perdida.

Realizamos primero el diseño en cera roja, a partir del cual hacemos un molde para la pieza. Una vez lo tenemos, derretimos en un recipiente el cobre y lo vertemos en el molde hasta cubrirlo. Cuando el cobre se ha solidificado, introducimos el molde en agua para que se desintegre y extraemos el bead, que se verá completamente negro. Le damos un baño de ácido para que se vuelva rojizo y, cuando se haya enfriado, lo pulimos. Y ya está listo para brillar en nuestras pulseras.