Símbolo de amor, fuerza, riqueza y verdad: los diamantes son las piedras preciosas más famosas, y posiblemente las más deseadas, por el hombre.


“Los diamantes son para siempre”. Ese es probablemente el dicho que mejor simboliza el amor eterno. Los diamantes se han convertido en el símbolo por excelencia de un amor imperecedero, un amor que, al igual que esta piedra preciosa, es casi indestructible.

A lo largo de la historia se le han atribuido distintos significados y multitud de cualidades. Personajes como Julio César, Luis VI o Napoleón creían que dotaba a su poseedor de una gran fuerza y lo convirtieron en su talismán. También se consideraba que el diamante representaba la verdad, ya que contiene un gran poder y una gran conexión con el mundo espiritual. Además, ayudan a mejorar nuestras energías, son símbolo de prosperidad, del amor, y de la esperanza.

MATERIAL

Los diamantes son el mineral más duro de la naturaleza. Se crean bajo gran presión y a altas temperaturas. La mayoría de los diamantes naturales cuentan con más de mil millones de años.

La dureza del diamante depende de su pureza: cuantas menos impurezas contenga el diamante, más duro será. Es debido a esto que solo un diamante puede tallar las formas más extravagantes y únicas en otro diamante. La forma más común en que se tallan es el brillante. Este tipo de corte está basado en un análisis matemático para asegurar que pasa a través del diamante el mayor número de rayos de luz, proporcionándole resplandor y brillo.

BEADS con diamantes

No hay dos diamantes iguales, ya que poseen diferentes formas y tamaños. Por eso, el proceso es distinto para cada una de las piezas que creamos. Analizamos los diamantes, hacemos los agujeros uno a uno y luego los insertamos en el charm a mano. Es un proceso que conlleva mucho tiempo, ya que cada paso lo hacemos a mano y con cada diamante la experiencia es distinta, por lo que no hay manera de estandarizarlo.