Maleable, pero más duro que el metal, el cristal nos cautiva con su magia desde hace miles de años.


No es de extrañar que un aire de misticismo haya envuelto al cristal desde su invención hace miles de años. Hay algo mágico, sobrenatural, sobre este material transparente fácilmente maleable a altas temperaturas, pero que se vuelve más duro que el metal cuando las temperaturas descienden. Y no hay duda de la magia que emana de la transparencia que parece fluir por él.

Los beads de cristal nos han cautivado con sus bellos colores desde su incorporación a la colección en 2001. Tradicionalmente, estas piezas usadas en orfebrería no solían incorporar más elementos, así que la combinación con otros materiales como piedras preciosas, oro o plata ha sido una gran innovación.

MATERIAL

El cristal es casi mágico si lo comparas con otros materiales. Empieza siendo fácilmente maleable a altas temperaturas y se endurece a medida que las temperaturas descienden. Todos los beads de cristal de Trollbeads están fabricadao a mano, desde que exponemos al fuego el cristal al rojo vivo.

La mayor parte del cristal que usamos en Trollbeads viene del norte Italia, de una isla llamada Murano cerca de Venecia. El cristal de Murano ha sido considerado de una gran calidad durante siglos, y los sopladores de vidrio de Murano los mejores artesanos de todo el mundo.

Técnicamente, el cristal es una combinación de elementos químicos, de los cuales el más importante es el dióxido de silicio. Este es extraído normalmente del cuarzo, mientras que otros componentes, como el óxido de sodio o el óxido de calcio, se extraen de la sosa o la potasa. El color que adquiera el cristal depende del resto de sustancias que añadamos durante su fabricación. Por ejemplo, si añadimos cobre, adquirirá un tono azul marino claro.

fabricación en cristal

La fabricación de las beads de cristal requiere paciencia y precisión. Es un proceso completamente distinto a cuando trabajamos el metal, ya que no podemos darle forma con un martillo, tensándolo o estirándolo. Cuando fundimos el cristal, tiende a hacerse una bola debido a la tensión natural de su superficie, parecida a la tensión que causa una gota de agua en una superficie para volverse redonda. También los colores reaccionan de forma diferente, lo que permite al artista jugar con múltiples diseños.

El cristal se funde entre 600 y 800 grados, dependiendo del color. Diferentes colores se funden a diferentes temperaturas; algunos se quedan en la superficie del cristal mientras que otros se quedan en el centro.

Cuando trabajamos con cristal podemos jugar con la profundidad y las dimensiones. Al utilizar diferentes colores en distintas capas, podemos crear ilusiones ópticas y darle una sensación de profundidad a la pieza.

Nuestros beads de cristal están decorados con flores, estampados, burbujas, rayas, láminas de oro o plata y mucho más. Algunas incluso cuentan con más de 126 facetas labradas a mano.