El ámbar, también llamado a veces “oro nórdico”, ha sido muy apreciado por su belleza, sus impresionantes colores y su rica historia.


Una pulsera que contiene 50 millones de años en ella. Es casi imposible apreciar su antigüedad, pero eso es lo que significa para nosotros. Es un rayo de sol atrapado en un trozo de ámbar y engarzado en Plata de Ley. Desde tiempos inmemoriales, el ámbar ha sido apreciado por su belleza, sus impresionantes colores y una historia espectacular. Se le ha llamado también en ocasiones “oro nórdico” y se encuentra en todo el mundo. La diferencia entre los distintos tipos de ámbar depende de la edad y del tipo de árbol del que se extrae. La mayoría del que usamos en Trollbeads proviene del Mar Báltico.

Desde la Edad de Piedra y pasando por la Edad de Bronce, el ámbar ha sido muy popular a lo largo de la historia en la fabricación de joyas, amuletos, e incluso en medicina.

En todo el mundo se le atribuyen diferentes cualidades y significados, como el de amuleto para la felicidad, la salud, o como símbolo de prosperidad. Los vikingos creían que el ámbar eran las lágrimas de Freya, diosa de la mitología nórdica del amor, la fertilidad, y la riqueza; y según la tradición china, el ámbar es el alma de los tigres, lo que significa coraje y valentía.

MATERIAL

El ámbar es un material orgánico que se fabrica a partir de la resina fosilizada de los pinos. Cuando el tronco de un árbol sufre un daño, la resina rezuma de él y resbala hasta caer al suelo. Tras pasar mucho tiempo, la resina se va endureciendo hasta convertirse, después de varios millones de años de espera, en lo que conocemos como ámbar.

La composición, el color y el resto de características del ámbar pueden variar dependiendo de la edad, sedimentos y tipo de árbol del que proceda la resina. Podemos encontrar colores desde un coñac claro hasta un cereza oscuro, o incluso negro, y podemos encontrar también ámbar de color verde o azul. En cuanto la opacidad, los hay más transparentes y más opacos.

El ámbar tiene un peso muy ligero, por lo que, cuando hay tormenta, las olas lo levantan del fondo marino y lo arrastran a la orilla junto con las algas, trozos de madera y conchas marinas. Cuando la tormenta termina, es la ocasión perfecta para salir a buscarlo. A parte de la playa, el mejor sitio para encontrar ámbar es escondido en la tierra.

El ámbar es poco más duro que una uña, lo que lo convierte en un material muy delicado. Por este motivo, los artesanos deben ser muy habilidosos y cuidadosos cuando lo trabajan.

Atrapado en la resina

En algunas ocasiones, pequeños insectos o plantas se quedan atrapados dentro de la resina, que es muy pegajosa. El 80% de las veces se trata de moscas, mosquitos y hormigas, pero podemos encontrar también pequeñas arañas atrapadas. Los fósiles hallados en ámbar pueden verse en tres dimensiones, por lo que se consideran las mejores muestras de vida primitiva. Se podría decir que el ámbar es una ventana al pasado.

Fabricación en ámbar

El primer paso en la fabricación de estos charms es un proceso natural, ya que la arena lima los bordes del ámbar hasta darle su característico acabado suave y redondeado. Con el material pulido, fabricamos las piezas una a una con mucho cariño. Primero se liman los trozos de ámbar, luego se les da forma y, por último, se pulen. Después hacemos un agujero en el centro de cada trozo de ámbar y, tras un proceso trabajoso utilizando pequeñas y delicadas herramientas, los artesanos crearán una pieza de gran belleza. Por último, se engarza el bead en plata y ya está listo para brillar en tu muñeca.